Comenzamos el recorrido desde  la propia Estación de Ferrocarril de Jimera de Libar.

Desde el apeadero el pueblo queda hacia el sureste y hay un paso subterráneo para llegar al otro lado de la vía.

El trazado seleccionado sigue, unos metros por el andén hacía el norte pasando por delante de los Vagones de Jimera. El Guadiaro aparece entonces por primera vez en la zona de baños, entre nogaledas y al lado de la desaparecia Erita de la Salud.

Una estrecha vereda acompaña a las aguas hasta que se llega al paso elevado sobre la linea férrea. A partir de aquí el GR-249 coincide con el Sendero Local 138 y con el límite del Parque Natural Sierra de Grazalema.

El perfil  tiene ya el primer ascenso de importancia, la Cuesta de los Recoveros, con un firme algo inestable y una canaleta de hormigón que drena la lluvia fuera de la vía.

Abajo y al otro lado del río, con grandes chopos y eucaliptos, está el Nacimiento de las Artezuelas, que proporciona agua de consumo a Cortes de la Frontera y Jimera.

Un bonito recodo del camino, debajo del escondido Cortijo del Palmarejo, lleva a un nuevo alto al lado de unas redes metálicas que evitan la caida de piedrassobre la vía.

En la ladera de enfrente, muy rocosa, se ve la carretera MA- 8401  y debajo las ruinas del Cortijo del Parral.

El camino se endosela con frondosos quejigos  en un largo tramo sin apenas desnivel peroenseguida baja suavemente para vadear Arroyo Seco y emprender de inmediato una nueva subida que coloca a la vereda en una allanada desde la que se ve el primer túnel ferroviario.

Este punto marca, aproximadamente, la mitad del recorrido.

Hay un nuevo talud que en este caso está protegido por una baranda de madera y el ascenso lleva hasta el punto más alto del recorrido, a 465 metros de altitud. La bajada permite la contemplación de un largo tramo recto del Guadiaro con una fresneda tupida, el grácil puente de un solo ojo y el segundo túnel al frente.

La ladera arbolada del sendero se conoce como El Quejigal y la de enfrente como Los Barrancos.

Ahora el sendero llega a un nuevo punto muy próximo al río, en el que es frecuente ver grandes barbos comiendo en la superficie del agua. La arena acumulada y los detritos vegetales denotan que el cauce llega al sendero en crecidas puntuales. Se cruza el arroyito de la Fuente Enrique y un ascenso suave lleva a Las Asperillas, una zona rocosa de color rojizo sobre el Charco del Moro o del Túnel.

El siguiente hito es la Venta de Toribi y el puente sobre el Arroyo del Agua. La tubería que todavía persiste se utilizó para complementar la acometida de agua para Benaoján y Montejaque. Ascendiendo ahora por una pista de tierra es posible ver, al otro lado del río, los antiguos edificios de bombeo de La Fresnedilla.

Un nuevo alto en el encinar del Monte de las Viñas ofrece una bonita perspectiva de la localidad de destino, de modo que lo que resta es descender, pasar por la Venta de María Joaquina y cruzar el puente sobre el Guadiaro para llegar a las primeras casas y fábricas de chacina de la Estación. El final del sendero es el apeadero de ferrocarril tras haber cruzado el paso a nivel con barreras.

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